El escritor oculto: Suspenso político al estilo Polanski

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

El escritor oculto, cuyo título original es The Ghost Writer, es la nueva cinta de Roman Polanski, uno de los más importantes directores de cine vivos y quien es responsable de películas tan emblemáticas como Chinatown y El bebé de Rosemary. Con The Ghost Writer Polanski ganó el premio a mejor director en el Festival de Berlín del año pasado y cosechó excelentes críticas gracias al ambiente opresivo de la película, el cuestionamiento político hacia la política británica del ex primer ministro Tony Blair, las buenas actuaciones de los tres protagonistas (Ewan McGregor, Pierce Brosnan y Olivia Williams), el acertado manejo del ritmo narrativo propio de un guión lleno de suspenso e inteligencia y las claras influencias cinematográficas a las que el veterano director hace homenaje.

El título de la película hace referencia a los escritores profesionales a los cuales contratan escritores famosos, celebridades o políticos para escribir autobiografías, cuentos, artículos, novelas u otras obras sin recibir oficialmente los créditos por la obra. Alejandro Dumas utilizo escritores fantasmas para sus obras, García Márquez lo hizo para su libro Noticia de un Secuestro, y es más que probable que Isabella Santodomingo, Patricia Castañeda y otras estrellas de la farándula colombiana hayan usado escritores fantasmas para escribir sus novelas.

La nueva película de Roman Polanski empieza con la contratación por parte de un poderoso grupo editorial y del abogado del ex primer ministro británico Adam Lang de un nuevo escritor fantasma (Ewan McGregor) que termine lo que el anterior, quien murió ahogado, dejó a medio comenzar: las memorias de Lang. Para lograrlo debe mudarse a una isla sombría e inhóspita donde vive el ex primer ministro, superar la presencia invisible de su predecesor muerto y escribir en dos semanas un texto que por su tamaño tardaría normalmente el doble de tiempo.

Como si lo anterior fuera poco, al día siguiente de haber empezado la labor de reescritura y edición, Adam Lang es acusado ante el tribunal de La Haya de haber cometido crímenes de lesa humanidad, dejando a la isla en un asedio constante de la prensa y activistas a favor de los derechos humanos.

Con este marco de referencia, el personaje interpretado por Ewan McGregor siente curiosidad por ciertas inconsistencias en la biografía de Lang y se involucra, casi sin darse cuenta, en una enmarañada historia que involucra geopolítica mundial y un secreto tan enrevesado que puede costarle la vida.

Pocos directores como Polanski saben manejar el suspenso estilo Hitchcock, agregándole además un toque personal de opresión y angustia ante la presencia de un mal omnisciente e invencible. Con El escritor oculto Polanski nos trae una vez más las claves de su propio cine, pero ambientadas alrededor de una situación política actual, recordándonos que cualquier historia, por sencilla que sea, si está narrada con buen pulso y tiene el apoyo de una correcta banda sonora y una fotografía acorde a lo que se desea trasmitir,  puede convertirse en una película notable.

 
 

Toy Story 3: ¡Perfecta!

Por Eduardo Posada Hurtado
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Toy Story 3 es el reencuentro de nosotros, los espectadores, con el vaquero Woody, Buzz Lightyear y todos su encantadores amigos juguetes (los juguetes de Andy), pero sobre todo es una película perfecta, un milagro que se da sólo 2 o 3 veces al año. Su historia está increiblemente bien hilvanada, el homenaje a las películas de fuga de prisión es insuperable, la animación en momentos parece acción real, el desarrollo de sus personajes es tan sólido como el de los protagonistas de una película de Susanne Bier y el Ken fashionista es tan gracioso como Lotso malvado. Por lo anterior, y por las intensas emociones que Toy Story 3 despierta, lo único coherente que se puede escribir sobre la cinta es una sentida carta de amor.

¿Cuál es la mejor trilogía cinematográfica del cine estadounidense? ¿Quizás El Padrino (aunque la tercera es regular), o El Señor de los Anillos (de la cuál cada parte es superior a la anterior), o las tres primeras películas de Indiana Jones?. Pues no, la mejor trilogía de la historia del cine gringo es la saga de Toy Story, la cuál en su tercera entrega combina humor, acción, drama y suspenso en las proporciones justas haciéndola una obra superior incluso a Wall-e. Por eso es la segura ganadora del Oscar a mejor película de animación del 2010 y desde ya se empieza a especular si los miembros de la Academia de Hollywood se atreverán a incluirla entre las nominadas a mejor película, guión original, edición, sonido y banda sonora. 

Sólo Inception de Christopher Nolan compite con Toy Story 3 por el título de película del año. ¿Cuál ganará? En marzo del próximo año lo sabremos, pero sería injusto que si una trilogía inferior como la de El Señor de los Anillos recibió tantos premios, esta maravilla de Pixar-Disney no reciba unos cuantos Globos y Oscares también.

Para terminar esta publicidad cinematográfica no pagada quiero confesar que tras ver Toy Story 3 decidí que así me toque adoptar o alquilar un vientre, el nombre de mi futura hija será Molly y entre sus juguetes tendrá un vaquero, un astronauta, un cerdo y dos muñecos cara de papa con hijos extraterrestres. ¡Voy a abrir un grupo de facebook para todos los hombres del mundo que piensan lo mismo y nuestro primer amigo será la página oficial de Pixar!

 
 

El Príncipe de Persia: Aventura al estilo Disney

Por Eduardo Posada Hurtado
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‘El Príncipe de Persia’ narra las peripecias del valiente y heroico príncipe Dastan, quien trata de evitar que con la  Daga del Tiempo se destruya el mundo o se altere la línea de sucesión del Imperio Persa. En su misión es acompañado por la hermosa princesa Tamina, quien es la gobernante del reino de Alamut y la guardiana de la Daga y las Arenas del Tiempo. Más para lograr su misión deben vencer a los despiadados Hassanssins y confiar el uno en el otro antes de que sea demasiado tarde.

La película fue filmada cerca de Marrakech, Ouarzazate y Erfoud en Marruecos, locaciones que junto con unas fabulosas animaciones por computadora permiten ambientar la historia en una ciudad (Alamut) que se asemeja a la del califa Haroun Al Rashid. Más esa ilusión de realismo se ve contrariada en las escenas de acción donde el príncipe Dastan hace parkour por los edificios persas al mejor estilo de David Belle y luego se enfrenta a los soldados persas en un mercado sacado de un mal capítulo de Xena La Princesa Guerrera. Otro detalle que da poca veracidad a lo visto en pantalla es la falta de sangre en los enfrentamientos con los Hassansins, aunque debe entenderse como un requerimiento propio de una película Disney dirigida a toda la familia.

Debe enfatizarse –no todo son defectos- que la banda sonora de Harry Gregson, un compositor nominado a los premios Grammy y Golden Globe, es más que correcta, estimulando el deseo de volver a ver la película con los ojos cerrados para escuchar en todo su esplendor temas como Ostrich Race, Return to Alamut, Sands of Time y I Remain (interpretada por Alanis Morissette). En el apartado actoral destaca el gran trabajo físico realizado por Jake Gyllenhaal para sus numerosas escenas de acción, pero se le critica carecer del carisma de un verdadero héroe. Gemma Arterton en su papel de Tamina luce abrumadoramente hermosa y gracias a unos diálogos más afortunados que los de Dastan opaca en varias de sus escenas al protagonista.

En contra de lo esperado ‘El Príncipe de Persia: Las Arenas del Tiempo’, millonaria apuesta que Jerry Bruckheimer y Disney lanzaron este año para suceder a la franquicia de ‘Piratas del Caribe’, ha estado lejos de la taquilla esperada. Quizás los productores subestimaron la falta de una gran estrella del mainstream, sobreestimaron el atractivo de adaptar un juego de video o estrenaron el filme en la temporada incorrecta…aunque también es posible que ante la incertidumbre sobre la calidad final del producto, muchos espectadores se hayan decantado por opciones más seguras (el Robin Hood, de Ridley Scott y Russell Crowe, por ejemplo). La taquilla internacional decidirá si ‘El Príncipe de Persia’ se convierte en trilogía o pasará a ser otra de esas superproducciones destinadas al olvido.

 
 

Iron Man 2: Es mejor estar solo que mal acompañado

Por Eduardo Posada Hurtado
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Tony Stark, no era un personaje muy querido por los amantes de los superhéroes y sólo vino a tener su “edad dorada” después del lanzamiento de su primera película, la cual fue brillantemente protagonizada por Robert Downey Jr. Quizás el ser durante sus inicios el más reaccionario enemigo del comunismo dentro del universo Marvel hizo que el personaje cayera “gordo”, más poco a poco las historias que se crearon para Stark dejaron de ser unidimensionales y mostraron la cara vulnerable de un hombre que a pesar de volverse alcohólico y quedar paralítico como consecuencia del disparo de una ex novia, podía derrotar a los peores villanos del mundo sin mucho esfuerzo. Para quien esté interesado en conocer a Iron Man/Tony Stark en sus mejores cómics puede descargarlos en http://archivo-de-comics.blogspot.com/ y ver por si mismo que tan correcta es su adaptación al cine. Para los que no, pasemos de una vez a comentar las virtudes que hacen de Iron Man 2 un blockbuster exitoso y los defectos que la convierten en una mala secuela.

Iron Man 2 comienza con el magnífico final en punta de su antecesora y nos presenta, 6 meses después, a un Tony Stark transformado por los medios de comunicación en la celebridad más grande del planeta. Robert Downey Jr una vez más se “come la pantalla” interpretando al excéntrico millonario-superhéroe y nos recuerda por momentos al verdadero personaje en el cual está basado Tony, el legendario Howard Hughes. El carácter variable de Stark está muy bien construido en el filme y hay veladas alusiones a varias de las situaciones límites presentadas en los cómics de Iron Man (alcoholismo, locura temporal, malas relaciones familiares), sin embargo cuando con calzador introducen un prototipo del escudo del Capitán América, a Nick Fury y a una bella pero insípida Scarlett Johanson en el papel de la Viuda Negra, el clásico defecto de los cómics de querer abarcar más de lo que pueden se toma la pantalla y la emoción de la secuela comienza a hacer agua por todos lados.

Tony Stark se parece al doctor Gregory House -de la serie de televisión House- en su genialidad y narcisismo, pero sobre todo, en la necesidad de que sus historias sean narradas en una primera primerísima persona. Sólo “Pepper” Potts como interés amoroso del protagonista y James Rhodes como su mejor amigo pueden desplazar por momentos a Stark del centro de la narración, ya que sus personajes están construidos para complementar a Tony y hacerlo brillar más. Los nuevos caracteres que aparecen en Iron Man 2 aunque giran alrededor de Stark también deben (por exigencias de futuras películas conectadas con esta) tener vida propia, y darle vida artificial a quien no la merece es uno de los peores errores que se pueden cometer en el cine.

Cuando descargue de Internet Iron Man 2 voy a editar la mayoría de las escenas de Scarlett Johansson y todas las de Nick Fury por innecesarias, aunque dejaré “vivir” a Whiplash (un villano con pinta de chulo) y al bufonesco Justin Hammer (Sam Rockwell). Asimismo repetiré en mi edición especial las escenas compartidas de Iron Man y War Machine, al igual que el espectacular enfrentamiento con Whiplash en Mónaco. Pero a pesar de las personalizaciones realizadas no tendré a Iron Man 2 entre mis películas de superhéroes favoritas y lamentaré el que una vez más se haya cumplido que “nunca segunda parte es mejor que la original”.

 
 

‘Cold Souls’: cine independiente antes de las superproducciones de verano

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

La temporada de blockbusters veraniegos empezó este 2010 con Furia de Titanes y tiene este 30 de abril uno de sus puntos más altos con el esperado estreno mundial de Iron Man 2. Pero antes de montarse en la montaña rusa de las grandes producciones de Hollywood es justo y necesario, como dice la Ley del Señor, tomarnos una pausa para disfrutar del mejor cine independiente disponible en Internet (y en alguna que otra videotienda). La película que sugiero para este cambio de aire se llama ‘Cold Souls’ y está protagonizada por Paul Giamatti, a quien recordamos por los filmes ‘American Splendor’, ‘Sideways’ y ‘Lady in the water’, aunque ha hecho papeles secundarios en numerosas producciones de primer nivel.

‘Cold Souls’ parte de una premisa fantástica sumamente interesante: Paul Giamatti, el actor nominado al Oscar y a los Globos de Oro, está sufriendo una terrible crisis actoral debido a no poder interpretar correctamente la obra de teatro ‘El tío Vania’. Buscando superar el bloqueo anímico, Giamatti decide utilizar los servicios de una novedosa empresa dedicada a extraer almas y sin pensarlo mucho se hace sacar la suya descubriendo que tiene forma de garbanzo. Pero con las almas, al igual que con los penes, lo importante no es el tamaño sino el desempeño, y el alma de Giamatti está llena de emociones y sentimientos profundos capaces de cambiar a cualquiera que la porte, como lo comprueba Nina, la mejor “mula” de Rusia.

Es difícil hablar de ‘Cold Souls’ sin hacer spoilers del filme, por eso esta crítica abunda en adjetivos y superlativos esperando sean suficientes para llamar la atención sobre la opera prima de la directora Sophie Bartes, una moderna fábula surrealista que desborda por todos lados sensibilidad artística, reflexión existencialista, actuaciones impecables, una notable dirección de arte y una muy lograda atmósfera opresiva que a nadie deja indiferente. El filme, además, da pie a debates igual de entretenidos a los que ocurren cuando se fuma marihuana envolviendo la hierba en las páginas de ‘El mundo de Sofía’ o ‘Filosofía para dummies’.

El único defecto de ‘Cold Souls’ es que quizás el guión pudo desarrollar más la idea de la extracción del alma y sus consecuencias en el mundo, pero se corría el riesgo de terminar creando una película demasiado metafísica que se hiciera inaccesible al público en general.

La página desde donde se puede descargar gratis ‘Cold Souls’ subtitulada en español, sin llenar ningún formulario, y en excelente imagen, es http://www.sdd-fanatico.org/cold-souls/  Espero que todos aquellos que la descarguen, la compren o la alquilen, también la encuentren digna de un puesto de honor en la videoteca de su casa. En caso contrario, por favor no escriban a insultarme y aguántense unos días mientras Robert Downey Jr llega a salvar el mundo!!!

 
 

The hurt locker, una guerra sin épica y con moraleja

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

The hurt locker es una película difícil para el espectador que está acostumbrado a las propuestas bélicas de Hollywood estilo Black Hawk Down o Salvando al soldado Ryan. La cinta durante gran parte de su metraje se narra como si fuera un documental y las escenas de acción aunque técnicamente perfectas carecen de la emoción propia de las “películas de acción” por lo que pierden su carácter de divertimento y se vuelven manifestaciones violentas tan realistas cómo las que vemos en los noticieros cuando se registran las acometidas de la guerra en uno de esos países lejanos por los que todos tenemos compasión.

Como representante del cine bélico se aleja de la vertiente heroica clásica del Hollywood de los 60’s estilo “Donde las águilas se atreven” y “Los cañones de Navarone” acercándose más a la crítica sesuda de la guerra vista en filmes como “Full metal jacket” o “Platoon”. Sin embargo tampoco clasifica con todas sus complejas aristas en esta delimitación, quedándonos solamente un segmento en el cuál catalogarla: el de “cine de autor”, en este caso “cine de autora”.

Kathryn Bigelow, la directora de The hurt locker tiene en su haber la entretenida película de acción “Punto de quiebra”, protagonizada por Patrick Swayze y Keanu Reeves, y la cinta de culto “Días Extraños”, coproducida por su ex esposo James Cameron y protagonizada por Ralph Fiennes, Angela Basset y Juliette Lewis. En su “cuenta en contra” está K-19, con Harrison Ford y Liam Neeson, una producción sin ritmo que resultó ser un estruendoso fracaso de crítica y taquilla. The Hurtlocker es su más ambicioso proyecto y gracias a el ganó el Oscar a mejor película y mejor directora, siendo la primera mujer en obtener tal galardón.

Protagonizada por  Jeremy Renner, Anthony Mackie y Brian Geraghty, The hurt locker es una película incómoda que ha gustado a los críticos de cine pero no tanto a los espectadores, quienes la consideran extraña, atípica, aburrida e incluso tonta, defectos que por supuesto están es en la mente de millones de espectadores alienados por el cine consumista barato de contenido ligero, rápida digestión y olvido. Basada en el guión del escritor Mark Boal, quien engrosó las filas de la escuadrilla de bombas en el ejército de EEUU, narra las vivencias de la brigada de élite que se encarga de desactivar explosivos en Irak y hace sentir en carne propia la actitud temeraria del protagonista (Jeremy Renner)  al momento de realizar su casi suicida trabajo.

Una de las escenas climax de The hurt locker es la lucha desesperada del sargento William James por liberar de una bomba a un hombre iraquí que suplica por su vida y al cuál ningún otro soldado se apresta a ayudar  por miedo a que sea un terrorista suicida.    Esta tensión dramática es la que hace que los espectadores, en palabras del respetado crítico A.O. Scott del New York Times "salgan agitados de ver The hurt locker, agotados y llenos de emociones, pero igualmente con  muchas reflexiones." No es una película fácil, se debe reiterar, pero la ganadora del Oscar 2010 vale la pena.

 
 

Sherlock Holmes y Zombieland: El arte de renovar lo clásico

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

Puede que no generen tanto fanatismo adolescente como los vampiros de 'Twilight' pero los detectives y los zombies están de moda, y a diferencia de los colmilludos inmortales, siempre han estado y estarán vigentes. El detective Conan, Monk y House son populares variaciones modernas de Sherlock Holmes, y ‘Diez negritos’ de Agatha Christie, protagonizada por Hércules Poirot (otro personaje basado en el detective de Baker Street) es una de las novelas mas vendidas de todos los tiempos con 100 millones de ejemplares. Los zombies, sin embargo, no se quedan atrás y con la ‘La noche de los muertos vivientes’ (1968) de George A. Romero se definieron las características gore de las películas modernas de zombies (privilegiando lo visceral y la violencia gráfica mediante el uso de efectos especiales y exceso de sangre artificial) destacándose títulos clásicos como la trilogía original de los muertos vivientes (dirigidas por Romero) o recientes como ‘Soy leyenda’, ’28 días después’, ‘28 semanas después’ o la macro saga de ‘Resident evil’.  

 

A finales del siglo XIX Sherlock Holmes fue el personaje de ficción más amado del mundo. Era una tristeza que los jóvenes y adolescentes actuales no supieran de su existencia. Con la versión protagonizada por Robert Downey Jr y Jude Law se rescata a este ícono literario introduciéndolo al panteón de los héroes contemporáneos de la mano del director Guy Ritchie, un experto en películas inglesas de comedia y acción. La repotencialización del clásico personaje, sin embargo, obliga a tener una mente abierta pues aunque Holmes mantiene sus fantásticas capacidades deductivas, prima ahora su faceta de hombre de acción experto en artes marciales y su divertida relación con Watson, la cuál convierte al filme en una entretenida buddy movie al mejor estilo de la saga 'Lethal Weapon' con Mel Gibson y Danny Glover (quizás no sea casualidad que Joel Silver produzca ambas películas).

'Zombieland', aunque en menor medida, también hace una revisión inteligente del subgénero al que pertenece y con una apropiada mezcla de ‘road movie’, humor y acción, refresca la pantalla presentando una película de zombies donde los zombies son sólo la excusa para desarrollar la relación entre los 4 protagonistas y reescribir el concepto de familia en una sociedad literalmente caníbal. 'Zombieland' cuenta además con unas excelentes actuaciones, un guión correcto que sólo hace agua en su predecible resolución y un cameo delirante de Bill Murray que ganaría el premio Oscar a mejor cameo del año si existiera esa categoría.

'Sherlock Holmes' y 'Zombieland' son ejemplos de que Hollywood puede renovar los clásicos sin fracasar en el intento. Así los zombies pueden ser más rápidos y mortales (el cambio lo hizo Danny Boyle en ’28 días después’) y el detective más famoso de la literatura parecer un James Bond victoriano. Después de todo, lo que no cambia está destinado a morir en la vorágine del tiempo.  

 
 

Avatar: el mejor blockbuster de la historia del cine

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

Hacer una correcta crítica de Avatar, la nueva película de 400 millones de dólares del megalómano director James Cameron, requiere haber visto la cinta en 3D - preferiblemente en formato IMAX 3D- pues este filme fue creado para ser disfrutado en el tamaño más grande existente y no en una pequeña pantalla 2D de cine tradicional o peor aún en un monitor de computadora de 17 pulgadas. (Como aún no me ha sido posible ver Avatar en 3D, esta crítica es sólo un borrador el cuál actualizaré cuando pueda sumergirme con mis gafas de dos colores en el sorprendente mundo de Pandora).

En Avatar, ubicada en el año 2154, los Estados Unidos –quienes al parecer siguen siendo la primera potencia de una Tierra devastada de naturaleza vegetal-  han descubierto una luna llamada Pandora, rica en un metal en extremo valioso llamado unobtanium (¿dónde estará ubicado en la tabla periódica?) y al mejor estilo de George Walker Bush harán lo que sea necesario para obtenerlo, sin importarles matar la exuberante flora y fauna de Pandora o a la tribu de los Omaticaya (perteneciente a la raza de los Na’vi, una raza humanoide alta, espigada y de piel azul), quienes viven arriba del mayor yacimiento del preciado metal. Para obtener información sobre ellos y poder negociar la entrega del terreno con el unobtanium a los Estados Unidos, los científicos terrestres desarrollaron a los avatares, criaturas compuestas de ADN alienígena y humano, los cuáles poseen aspecto Na´vi pero son controlados vía remota por los científicos (cualquier parecido con Surrogates es pura coincidencia).

Jake Sully, un ex marine parapléjico, ante el asesinato de su hermano gemelo quien era uno de los controladores de los avatares, termina embarcado rumbo a Pandora con la misión de establecer contacto con los Na’vi y ayudar a expropiarlos de sus riquezas. Por supuesto las cosas se dan distintas a lo que Jake esperaba y el amor al planeta y a Neytiri (una Na’vi) lo hacen recapacitar sobre sus objetivos y confrontar su propia humanidad… todo al estilo explosivo propio de James Cameron.

 

Avatar en 2D es una emocionante película épica que deja al espectador con los colores vibrantes del planeta Pandora grabados en la retina y un mensaje ecológico anti-imperialista dando vueltas en el corazón. Sin embargo (¡siempre hay un pero!) la historia narrada en el filme peca de poco original pues copia gran parte de su estructura dramática de Danza con Lobos (la cinta por la que Kevin Costner ganó un montón de premios Oscar), y aunque lo hace de una manera eficiente, emocionando al espectador, deja un sinsabor de boca ante su desenlace previsible e infantil, quedando muy por debajo de otros trabajos de Cameron como The Abyss, True Lies o Terminator.

Avatar dura 2 horas 50 minutos –en la versión 2D- más en ningún momento aburre, manteniendo un ritmo constante hasta la batalla final en la cuál Jake Sully, nuestro protagonista, demuestra que un marine de Estados Unidos cuando está enamorado y “emputado” es más peligroso que Rambo y Steven Seagal juntos. Muchos críticos preveían de esta nueva incursión cinematográfica de James Cameron un desastre colosal, afortunadamente quedaron desilusionados pues aunque Avatar no pasará a la historia del cine como una obra maestra del séptimo arte, si compite por ser el mejor blockbuster de todos los tiempos. Un blockbuster, recordemos, es una superproducción hollywoodiense cuyo propósito es recaudar el máximo beneficio posible en taquilla, sin importar no tener un objetivo artístico claro, y aunque Avatar está innovando en el uso de los efectos especiales (y por ahí derecho arrasando con la taquilla mundial), realmente no tiene mucho de arte en su esencia y sería un despropósito que resultara nominada a premios diferentes a los técnicos en los Globo de Oro o en los Oscares. Avatar no es Ben Hur, Titanic, ni mucho menos El señor de los anillos: el retorno del rey. Esperemos que el público y la Academia de Hollywood lo tengan bien claro.

 
 

Te amaré por siempre: Una historia de amor para románticos modernos

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

The time traveler’s wife, conocida en el mundo hispano por el nombre de Te amaré por siempre, es una curiosa película que mezcla el romance  con toques de ciencia ficción dando como resultado un producto dispar que encanta a nivel emocional pero decepciona a nivel racional. Basada en el bestseller del mismo nombre escrito por Audrey Niffenegger en 2003, la película tiene como grandes aciertos el manejo cotidiano e intimista de la ciencia ficción (muy alejado de los escenarios grandiosos a los que este género nos tiene acostumbrados), la deslumbrante presencia en pantalla de Rachel McAdams y una historia de amor tan lacrimógena como original.

El argumento de Te amaré por siempre trata de un librero de Chicago (interpretado por Eric Bana) con un extraño desorden genético que le hace viajar aleatoriamente en el tiempo cuando está bajo presión. Aunque esa condición le hace desaparecer durante largos periodos de tiempo, él intenta llevar una vida normal con la mujer a la que ama (Rachel McAdams) una joven heredera que intenta adaptarse a la situación.

La película recibió duras críticas en Estados Unidos pero resultó ser un éxito de taquilla pues costó 39 millones de dólares y recaudó en todo el mundo más de 79. La crítica quizás habría sido más benevolente con este filme producido por Brad Pitt y adaptado por Bruce Joel Rubin, el escritor de Ghost, si la actuación de Bana hubiera sido menos plana (todo el tiempo tiene una cara inexpresiva que envidiaría Búster Keaton), el guión desarrollara mejor los caracteres de los protagonistas y algunas preguntas sobre la naturaleza de los cronoviajes se hubieran contestado (¿cómo es que empezó a viajar al futuro si antes sólo lo hacía al pasado?). También molesta el respeto a los cánones de la ciencia ficción clásica que hace del protagonista un viajero del tiempo incapaz de cambiar los hechos pasados (creando paradojas), lo cual es como casarse con Megan Fox siendo impotente.

 

Más aunque el sentido común señale sin misericordia los ostensibles errores de esta cinta, el corazón rescata con fiereza diálogos y situaciones de primer nivel como el que tienen Claire y Henry cuando este le propone matrimonio o la locura de conocer a una mujer espectacular que sabe todo de ti porque tu se lo contaste y te ama aunque no la conoces.

Te amaré por siempre es una historia de amor para románticos modernos. Por eso uno debe perdonarle al filme todos sus errores y meterse en la piel de los protagonistas de tan extraordinario romance… o verse otra película menos almibarada y más real (un documental, por ejemplo). Además puede ser el comienzo de un nuevo subgénero en el mundo del cine: ¡la ciencia ficción cotidiana!   

 
 

Bastardos sin gloria: Una venganza más grande que la Guerra

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

‘Bastardos sin gloria’, la nueva película de Quentin Tarantino, es una nueva película de culto de tres horas que ofrece diálogos inteligentes, una historia entretenida con sorpresas a granel (el final es alucinante) y una actuación increíble de Cristoph Waltz como el Coronel Hans Landa que le mereció el premio al mejor actor en el pasado Festival de Cannes.

Tras las sobredimensionadas ‘Kill Bill’ Volumen 1 y 2 y la insatisfactoria ‘Death Proof’, esta incursión bélica nos devuelve al mejor Tarantino (el de Pulp Fiction), quien hace alarde de su increíble capacidad para homenajear al cine italiano, a Hitchcock y al western, en una desenfrenada fantasía cuyos personajes principales están jalonados por una venganza obsesiva y sin límites.  

La primera escena de ‘Bastardos sin gloria’ (una meticulosa entrevista de 15 minutos a un campesino francés realizada por el coronel Landa) engancha de inmediato al espectador  gracias a los penetrantes diálogos construidos por Tarantino y la poderosa actuación de Cristoph Waltz, que sin duda lo hará merecedor de una nominación al Premio Oscar.

 

Escenas milimétricamente diseñadas, como la de la taberna nazi, testimonian lo que es un director perfeccionista que controla centímetro a centímetro de su obra (a lo Stanley Kubrick) y son el gancho perfecto para comprar el DVD original y poder ver en detalle todo lo que nos perdimos por culpa de un parpadeo en mal momento.

Y aunque Waltz se roba la película con su actuación, Daniel Bruhl (actor de culto desde ‘Good bye Lenin’) logra mostrar en su enfrentamiento final de pocos minutos con Shoshanna –protagonista femenina del filme- la brutal naturaleza impositiva de ese enamorado soldado nazi favorito de Goebbels, el poderoso ministro de propaganda de Hitler, tras haber asesinado desde un ‘nido de pájaro’ a 300 soldados aliados.

‘Bastardos sin gloria’ es una magnífica película llena de rebeldía, amor al cine, buena música (Ennio Morricone, David Bowie), actuaciones impecables y diálogos de antología. Sus defectos son pocos, siendo el mayor las personalidades poco desarrolladas de los soldados americanos vengadores, aunque el cameo del insoportable Mike Myers tampoco tiene justificación.

Jugar con la Historia como lo hace esta superproducción es un placer que no tiene parangón. ¡Bendito sea Quentin Tarantino por hacer con ‘Bastardos sin gloria’ una venganza más grande que la Guerra!

 
 

Surrogates: Nuestro cuerpo es la realidad

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

Una buena película de ciencia ficción no es una fantasía alienante desconectada de la realidad del espectador sino una sofisticada alegoría sobre alguna de las problemáticas principales de la humanidad. La nueva película de Bruce Willis es una vuelta de tuerca a un tema clásico de la ciencia ficción como es el de la sustitución de los cuerpos humanos por robots, con la consiguiente deshumanización que eso genera en una sociedad deseosa de vivir sin ningún tipo de sufrimiento. No es el acercamiento más interesante que se ha hecho sobre el tema, pero a pesar de la sencillez de la trama manejada y la falta de profundidad en los dilemas filosóficos a considerar en un mundo en el que 1000 millones de personas prefieren vivir a través de sus sustitutos robots antes

 

que usar sus cuerpos biológicos, el filme resulta moderadamente entretenido, sobre todo cuando el personaje de Bruce Willis se convierte en un policía indetenible que recuerda al John McClane de Duro de Matar, y a Snake, el antihéroe interpretado por Kurt Russell en Rescate en los Ángeles del director  John Carpenter.

Al ser Surrogates una película de ciencia ficción el espectador debería verla predispuesto a creer en la veracidad del universo futurista que allí le presentan. Sin embargo, ese acuerdo implícito trastabilla cuando el sentido común, como una vocecita chillona, alerta de lo absurdo e ilógico del planteamiento inicial del cual parte la historia. ¿Sería posible acaso que la gran mayoría de la población del mundo decidiera vivir la vida a través de esos sustitutos y encerrarse en sus casas a controlar las versiones robóticas de si mismos?, ¿por qué las personas prefirieron sentir el placer de la corporeidad a través de un mecanismo intermediario como el surrogate en vez de hacerlo desde su propio cuerpo biológico?, ¿en esta nueva sociedad las enfermedades producto del sedentarismo extremo no habrían aumentado dramáticamente los índices de mortalidad?, ¿el Estado controla que la identidad de los surrogates sea la misma de sus propietarios evitando un fenómeno estilo Second Life?, etc, etc, etc. Estas preguntas y muchas otras pudieron irse resolviendo durante el desarrollo del filme dándole cuerpo a una idea descabellada pero interesante, más el desarrollo de la previsible trama policíaca terminó imponiéndose sobre los demás aspectos haciendo que el aceptable ritmo narrativo, la fuerza icónica de Bruce Willis y un par de entretenidas secuencias de acción soportaran todo el peso de una película que podía dar mucho más de si.

Para los que quedaron con ganas de seguir explorando este universo surrogate se presenta una maravillosa alternativa y es leer la novela gráfica en la que se basó la película. Pueden descargarla totalmente gratis de:

http://comicdom.blogspot.com/2009/08/descarga-directa-surrogates-los.html

 

 
 

G.I Joe y Transformers 2: ¡Las películas de acción ya no son lo que eran!

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

 

En los ochentas y los noventas grandes directores como John Mctiernan, Richard Donner, James Cameron y Walter Hill crearon obras maestras del género como Duro de Matar, Depredador, Arma mortal 1 y 2, Mentiras Verdaderas y Red Heat. Esas películas tienen un excelente manejo del ritmo narrativo, un desarrollo de personajes creíble, un manejo de cámaras que permitía emocionarse con las escenas de acción pero a la vez no perder detalles de las mismas, y magníficas bandas sonoras que ambientaban correctamente las situaciones que nuestros héroes enfrentaban.

Con el ocaso de los grandes héroes de acción los nuevos directores de Hollywood olvidaron cómo hacer películas

de acción y cintas aisladas (como la saga de Jason Bourne) fueron las encargadas de recibir la posta y seguir corriendo. Por desgracia durante el final de los 90’s y comienzo del tercer milenio Michael Bay, un director especialista en explosiones en primer plano y acercamientos a las escenas de acción en tomas superrápidas, convirtió su estilo cinematográfico en sinónimo de la ‘nueva acción’ y el nivel de las películas de acción americanas se fue al tarro de la basura pues a Bay sólo le importa el aspecto visual, descuidando por completo la historia y el ritmo narrativo, creando blockbusters desechables llenos de efectos especiales pero sin un miligramo de contenido, sentido o arte.

El nuevo bodrio de Michael Bay es la supertaquillera Transformers 2, una película tan absurda que se debe ignorar al no existir nada bueno que decir sobre esta. Con G.I Joe: The rise of Cobra, el último gran estreno del verano estadounidense, existía una expectativa moderada al ser una película con una propuesta visual mucho más clásica (sin los movimientos y acercamientos caóticos de Bay) y de la cuál se esperaba tuviera la magia que hace muchos años su director, Stephen Sommers, mostró en La Momia.

G.I Joe es una mejor película que Transformers 2 pero aún así es un filme mediocre. Se empieza a ver con interés más con el paso de los minutos los rebuscados parentescos y afinidades entre buenos y malos terminan quitándole al argumento la poca seriedad que podía tener, por lo que las incoherencias del guión, las violaciones a las leyes de la física, las actuaciones planas y los chistes flojos se vuelven inaguantables, decepcionantes.

Si queremos destacar algo de G.I Joe (para no parecer mercenarios al servicio de la competencia) podemos rescatar la belleza y sensualidad de Rachel Nichols (la G.I Joe pelirroja), el impacto visual que produce la presencia de Arnold Vosloo, el actor que hizo de La Momia, y el cameo de Brendan Frasier. Esos constantes guiños a La Momia hacen inevitable el compararla con G.I Joe y descubrir que en la aventura basada en los muñequitos de Hasbro falla la química entre los protagonistas, el personaje cómico no divierte y la chica sexy famosa (Sienna Miller) se ve opacada por la chica sexy desconocida (Rachel Nichols). Esos desatinos no ocurrían en La Momia, donde saltan chispas entre la hermosísima Rachel Weisz y Brendan Frasier, John Hannah interpreta con eficiencia su papel cómico e interactúa muy bien con los protagonistas, y Arnold Vosloo como Imhotep es un verdadero villano de peso, contrario a la desagradable sorpresa que nos llevamos al final de G.I Joe cuando aparece un Comandante Cobra que es una copia barata y ridícula del mítico Darth Vader de Star Wars. ¿Pero qué podíamos esperar de G.I Joe: The rise of Cobra?. ¡Las películas de acción ya no son lo que eran!.

 

 
 

Up: Una metáfora sobre los sueños del corazón

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

Up es una buena película, debo aclarar, mucho mejor que la larga lista de blockbusters insulsos que se estrenarán durante los próximos meses empezando por Transformers 2, pero tras saber la calidad a la que puede llegar Pixar no sólo con Wall-E, sino también con Buscando a Nemo y Toy Story 1 y 2, la interesante apuesta que significaba una película protagonizada por un anciano amargado se revela demasiado Disney (maniquea, almibarada, moralizante) y poco Pixar (fresca, inteligente, original). Se que al escribir esta subjetivísima opinión voy en contravía de la opinión mayoritaria, pero debo reconocer públicamente, al igual que

 

admití mi desprecio por la trilogía de El Señor de los Anillos, que Up a pesar de ser una película muy bien hecha, con personajes interesantes y un mensaje conmovedor que alude a la importancia de perseguir los sueños del corazón y no perder nunca la emoción de vivir, me dejó con el sabor agridulce propio de los descaches de Pixar (Bugs y Cars).

Los 6 minutos iniciales de Up son maravillosos y justifican la molestia de ir a un teatro lleno de niños ruidosos y padres que contestan sus celulares en medio de la proyección. La experiencia de ir a cine debe ser algo religioso (una religión apolínea, además, no una dionisiaca) y así como antes de comenzar una conferencia se solicita a los asistentes apagar el móvil, también los acomodadores deberían obligar a las personas a apagar sus celulares o incluso, cual si fuera un colegio de monjas, decomisarlos hasta que termine la película. Lo curioso es que a pesar de ser una película para toda la familia los niños son los que menos entienden Up, pues es un filme para adultos disfrazado de cinta infantil y su mensaje sólo llega plenamente a quienes  han ido olvidando los sueños de su corazón reemplazándolos con obligaciones adultas que los alejan de sus ideales originales.  

Analizando algunos detalles de la trama de Up es muy interesante la contraposición de caracteres entre los dos ancianos protagonistas, Fredricksen y Muntz, pues mientras el primero había perdido el deseo de cumplir los sueños que compartía con su esposa Ellie, el segundo había desarrollado durante décadas una obsesión enfermiza que lo mantenía aislado del mundo. Sin embargo Fredricksen detrás de su apatía absoluta tenía una obsesión tan fuerte como la de Muntz que no lo dejaba seguir adelante con su vida y debe aprender, con la ayuda del boyscout Russell y el perro parlante Dug, a dejar ir el pasado para cumplir los deseos de la persona más importante de su vida y ser feliz. Esa es una lección que debemos tener presente a diario por lo que dejaré de comparar  Wall-E con Up y mañana regresaré al teatro para darle una segunda oportunidad a Fredricksen, Russell y Muntz. Quizás cambie de opinión sobre la película y termine borrando esta emocional reseña…

 

 
 

Star Trek: larga vida y prosperidad a este nuevo comienzo

Por Eduardo Posada Hurtado
editorgeneral@eljuglardecolombia.com

 

 “El espacio, la frontera final. Éstos son los viajes de la nave espacial Enterprise. Su continua misión: explorar extraños nuevos mundos, buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, viajando temerariamente a donde nadie ha llegado  antes."

Cuando se anunció que J.J Abrams (el creador de las series de televisión Alias y Lost y director de Mision Imposible 3) estaba realizando el reboot  (reinicio) de la mítica saga de ciencia ficción protagonizada por el capitán James T. Kirk y Spock, millones de trekkies (fanáticos de Star Trek) temimos que la esencia de esa serie sufriera un sacrilegio similar al de Star Wars con la nueva trilogía de Anakin Skywalker o Indiana Jones con su espantosa e innecesaria cuarta parte. Por fortuna los ruegos de los trekkies al universo fueron escuchados y Star Trek es una película estupenda que agrada a los trekkies y entusiasma con muchísima fuerza a un público que desconocía o despreciaba la saga al considerarla propia para nerds o desadaptados amantes de la ciencia ficción. Este afortunado renacimiento se ve reflejado en la taquilla de la cinta que hasta el 31 de mayo sumaba más de 313 millones de recaudación mundial, convirtiéndose -hasta el momento- en la película más taquillera del año. 

 

La historia que desarrolla Star Trek es nada más ni nada menos que la del explosivo primer encuentro entre el intrépido James Tiberius Kirk (Chris Pine) y el racional señor Spock (Zachary Quinto), dos personalidades diametralmente opuestas destinadas a ser los más grandes amigos y comandar el Enterprise, la nave espacial por antonomasia. Junto a ellos aparece una renovada Uhura (interpretada por la atractiva Zoe Saldana) y los demás entrañables miembros del puente del Enterprise: el doctor Leonard McCoy, Pavel Chekov, Hikaru Sulu y Montgomery Scott. Su misión es salvar a la tierra de ser aniquilada por Nero, un villano proveniente de un futuro en el que Romulo (su planeta natal) fue destruido por un desastre cósmico del cual culpa a Spock y que lo llevará a cometer, en venganza, un planeticidio que cambia la línea temporal del universo Star Trek, dándole a J.J Abrams una libertad para manejar las nuevas aventuras del Enterprise similar a la que tienen los guionistas de DC Cómics cuando escriben Elseworlds (Otros mundos). Por lo tanto en la nueva continuidad de Star Trek (parafraseando la frase constitutiva de los Elseworlds) los héroes son tomados de sus lugares habituales, y llevados a extraños tiempos y lugares, algunos que han existido o pueden haber existido y otros que no pueden, podrían o no deberían existir. El resultado son historias en las cuales personajes tan familiares como el ayer nos parecen tan frescos como el mañana.

 

Imposible pedir algo mejor para el reinicio de la que puede convertirse –ante el declive constante de Star Wars- en la mejor saga de ciencia ficción y aventuras de la historia del cine.

"Que la fortuna favorezca a los locos”
Almirante Kirk en  Star Trek IV: Misión salvar la Tierra.

 
 

Presagio: una interesante experiencia de suspenso cataclísmico

Por Eduardo Posada Hurtado
mail@eljuglardecolombia.com

 

El filme comienza con una niña que en 1969 escribe un extraño conjunto de números que se guardarán en una capsula de tiempo y llegarán 50 años después a las manos de Caleb, el inteligente y sensible hijo del astrofísico John Koestler (Nicolas Cage). La noche después de que Caleb obtiene la hoja con números, John descubre casualmente una aterradora coincidencia que involucra centenares de los peores accidentes ocurridos en los últimos años y predice algunos más por venir.

 

A partir de esta revelación (la cual ya conocíamos quienes habíamos visto los trailers del film) se empieza a desencadenar una trama híbrida que mezcla hábilmente el suspenso y la ciencia ficción, dando como resultado una cinta que difícilmente deja indiferente al cineadicto que adora las películas capaces de dejar muchas preguntas en el ambiente y propiciar debates bizantinos sobre temas tan complejos como el destino, la casualidad y Dios.

Presagio, además de ser una cinta de entretenimiento, permite reflexionar sobre el concepto de determinismo como opuesto a la aleatoriedad y la fe como opuesto a la razón, el libre albedrío, la vida después de la muerte, las mediocres habilidades actorales de Nicolas Cage, los niños índigo y los niños cristal. Esas temáticas aunque son esbozadas tímidamente (Proyas no es Ingmar Bergman, ni Presagio es cinearte) hacen que el filme sea más que efectos especiales y Nicolas Cage fingiendo actuar, razón por la cual tras finalizar su metraje muchos espectadores se quedan atornillados a sus sillas con visible desconcierto y otros maldicen furibundos porque creían que iban a ver una cinta de suspenso y no una fusión de géneros cinematográficos con connotaciones religiosas.

 

Para la realización de Presagio, Alex Proyas exploró sistemas de codificación y numerología, profecías-predicciones y cualquier indicio o base científica o pseudocientífica que pudiera "ver en el futuro". El, junto con el guionista principal de la película (Stuart Hazeldine), se dedicó varios meses a estudiar  el Teorema de la ley de los grandes números, la morfogenética y otras controvertidas teorías, buscando darle un trasfondo a la cinta, una estructura subyacente. Esa investigación pudo haberse reflejado más directamente en Presagio, blindando el guión a ciertas inconsistencias igual de grandes que las del universo de Star Wars (¿si no puedes cambiar el futuro entonces para qué demonios sirve conocer de antemano los hechos a ocurrir?). Aún así, el que la taquilla y la crítica en Estados Unidos hayan sido amables con Presagio (Knowling) es prueba de que esta cinta de suspenso cataclísmico es una interesante experiencia por la cual vale la pena pagar la boleta de cine.

 
 
Música de cine: juego de emociones y percepciones
Por Eduardo Posada H
darkedipo@yahoo.es
 
La banda sonora de una película está diseñada para manipular la percepción del espectador y orientarlo hacia una emoción o idea preconcebida por el director o el compositor. Si a un paisaje le colocamos música bucólica, la gente asociará esos sonidos a una campiña y seguirá viendo sólo lo que está frente a sus ojos, pero si a la misma imagen le colocamos música inquietante la gente reinterpretará lo que está observando y estará a la espera de que acontezca algún terrible suceso (la aparición de Jason Voorhes –Viernes 13- con machete en mano, por ejemplo).
La música de cine permite alterar la perspectiva de la “realidad” presentada en  pantalla y le otorga una dimensión o significado diferente en un proceso parecido al de una ilusión óptica. Este juego de emociones y percepciones hace que al escuchar el Hallelujah de Rufus Wainwright vivamos como propio el dolor de la princesa Fionna (condenada a casarse con Lord Farquaad a pesar de amar a Shrek) y nos quedemos sin respiración en el duelo final de El Bueno, el Malo y el Feo.
 
 
Ayer vi The Bourne Ultimátum y me impresionó mucho que en las escenas de pelea no hubiera música de fondo. Realicé entonces una rápida lista mental de mis bandas sonoras favoritas y en el top evocatorio apareció –por supuesto- Hallelujah, de Rufus Wainwright (BSO de Shrek, Los Edukadores y The Lord of War); los inconfundibles acordes de Ennio Morricone en El Bueno, el Malo y el Feo; el Who wants to live forever de Highlander; Sinnerman de Nina Simone (canción que identifica las dos versiones de El caso Tomas Crown) y el I Say A Little Prayer (For You) de La Boda de mi Mejor Amigo.
Para los directores de cine la música puede ser algo traumático pues es el único elemento de la película que no controlan directamente y que depende del conocimiento y la capacidad de creación del compositor encargado. La peor pesadilla de un director es que las imágenes cinematográficas sean insuficientes para expresar contenidos intelectuales, emocionales y artísticos. Buscando  asegurar la “transmisión del mensaje” se  apela entonces al todavía infalible recurso de la música.
 
Clásicos modernos del séptimo arte a nuestra disposición
 

Gracias a los reproductores de DVD y a los computadores con software de reproducción multimedia, hoy es más fácil que nunca disfrutar del cine en la comodidad de nuestras casas.  Sin embargo, entre la multitud de películas ofrecidas por las videotiendas a veces es difícil reconocer los filmes contemporáneos que han marcado un hito en la historia del séptimo arte. A continuación recomendamos algunas cintas que se han destacado por su calidad artística tanto como por su taquilla y están disponibles en cualquier alquiler de películas, incluso el de la esquina de nuestra casa.

Empecemos con dos producciones de los estudios Pixar: Buscando a Nemo (2003) y Toy Story (1995). La primera está incluida en la lista de las 100 mejores películas de todos los tiempos de la prestigiosa revista Time y la segunda es una de las 100 mejores películas americanas de todos los tiempos según el American Film Institute.  La saga de El Señor de los Anillos (2001-2003) también está en un sitial de honor en ambas listas al igual que Pulp Fiction (1994), la obra maestra de Quentin Tarantino, y La lista de Schindler (1993) de Steven Spielberg.

El caso de Spielberg es excepcional ya que diversas publicaciones, entre ellas la revista Variety, lo consideran el más importante director de cine de todos los tiempos. Su otra gran cinta, también incluida en el Top 100, es E.T El extraterrestre (1982).

Muchas  películas contemporáneas de alta factura artística son programadas en los canales de televisión de las parabólicas comunitarias,  por ejemplo: El Sexto Sentido (1999), Salvar al Soldado Ryan (1998), Forrest Gump (1994) y El Silencio de los Inocentes (1991).  Esta última lanzó al estrellato al actor Anthony Hopkins y le mereció el segundo premio Oscar de su carrera a la actriz Jodie Foster. Sus posteriores secuelas y precuelas (Hannibal, Red Dragon y Hannibal Rising) no han tenido la calidad exhibida por su predecesora, aunque triunfaron en taquilla.

Para evitar sorpresas desagradables hay que incluir un clásico del cine entre los filmes a rentar el fin de semana. Así se estará seguro de llevar, al menos, una buena película a casa. 

 
 
 

Dos ‘clásicos oscuros’ y dos ‘clásicos menores’ del cine de los 90

Por Eduardo Posada H. 
darkedipo@yahoo.es

A veces cierta película que uno encontró interesante (aunque pasó desapercibida en su momento) es descubierta por otras personas que piensan igual a uno y acaba convirtiéndose en un ‘clásico menor’.

A veces cierta película que uno odia (aunque sea referente cultural de una generación) con el tiempo pierde el prestigio adquirido y entra a ser parte del Hades cinematográfico.

El lado oscuro del corazón (1992), dirigida por Eliseo Subiela, es una cinta de culto para miles de personas que bordean los 30 años. Yo la vi por primera vez en la Cinemateca de la Universidad del Valle en 1994 y la odié con toda el alma, por lo que tratando de desligarme de los prejuicios de esa horrible primera impresión la volví a ver hace unos días y casi daño el televisor de la casa al tirarle de la rabia una chancla.

La película tiene buenas intenciones, no lo niego; incluso los poemas de Benedetti son soportables. Pero las metáforas poéticas hechas imagen –núcleo central del filme- son de un nivel tan alto de cursilería y mal gusto que sólo quienes ostentan almas superficiales y facilistas pueden considerarlas auténticas expresiones artísticas y sentirse conmovidos.

 

 
Con La vida es bella (1997), dirigida por Roberto Benigni, me ocurre algo parecido… o casi. He intentado verla por lo menos tres veces, pero la idea de que estoy irrespetando el sufrimiento de los judíos en los campos de concentración nazis y reduciendo hasta la frivolidad uno de los hechos más vergonzosos de la historia de la humanidad me impide abrir los ojos y disfrutar a Benigni haciendo monerías en pantalla.

Un ‘clásico menor’ es una película que se vuelve referente de una época -o de un grupo muy específico de críticos y admiradores- y por la misma razón está condenada a vivir en el “panteón de los dioses menores”. Es lo contrario de lo que pasa con una indiscutible obra maestra del cine -digamos Vértigo, de Alfred Hitchcock. “De entre los muertos” (¡así la tradujeron en España!) es producto de una época dorada del cine norteamericano, pero al mismo tiempo es un filme atemporal y universal que hace parte del legado cultural y artístico de la humanidad. Su importancia como obra de arte no está ligada a una moda o a los patrones culturales propios de una generación -o un grupillo de críticos. Su valía es intrínseca a si misma y refulge como la luna llena en la oscuridad de la noche.

Heat (1995), dirigida por Michael Mann y protagonizada por Al Pacino y Robert de Niro, es una película re-descubierta hace algún tiempo por un creciente número de críticos y fanáticos del cine quienes la han convertido en un ‘clásico menor’. “Fuego contra fuego” (¡así la tradujeron en Colombia!) se toma su tiempo para contextualizar a los personajes principales y definirlos como seres humanos complejos, más allá de sus acciones dentro o fuera de la ley. El “juego” entre el policía y el ladrón pasa de lo profesional a lo personal y se dirime, a pesar de ambos querer evitarlo, con el ritual profesional de enfrentarse a muerte caracterizados como ellos mismos.

 

 
León (El Profesional) -1994-, dirigida por Luc Besson y protagonizada por Jean Reno, Natalie Portman y Gary Oldman es un ‘clásico menor’ que en muchos círculos es considerado una obra maestra del cine policial. Su temática trata el amor, la redención, la inocencia y la maldad dentro de dos límites de mundo: el externo a los protagonistas (donde los persiguen para matarlos) y el íntimo, formado por León y Matilde como pareja-familia con vaguedad de roles: hombre-niña-niño-mujer.
Dentro de 100 años (cuando ya no exista esta generación de latinoamericanos cursis e ignorantes que “adoran” El lado oscuro del corazón) filmes como Heat, La vida es bella, y El Profesional serán juzgados por su perenne calidad artística y cinematográfica. ¿Ascenderán al Olimpo cinematográfico o serán condenados al ostracismo y el olvido?